Los 5 pasos más importantes para limpiar tu cutis

by Nathalia Supparo

¿Estás buscando una limpieza de cutis profunda en 5 pasos?

Entonces, llegaste al lugar adecuado.

Mucha gente cree que hacer una limpieza de cutis es algo difícil y costoso, pero lo cierto es que cuando aprendes y tienes el hábito de hacerlo, se convierte en un momento sumamente relajante.

Mejor aún si puedes hacer todo con productos naturales.

¿Estás preparada para empezar?

Identificar que tipo de piel tengo para saber que productos y máscaras debo usar adecuadas.:

¿Qué tipo de piel tienes?

Hay cuatro tipos de pieles: la piel normal, la seca, la grasa o seborreica y la mixta. También existen las pieles sensibles, aquellas que reaccionan con facilidad ante agentes externos. Que sea de un tipo u otro va a venir dado por la genética, mayormente. Sin embargo, nuestra piel puede variar según otros factores, como el paso de la edad o la aparición de enfermedades crónicas que la condicionen.

Piel normal

Esta piel está en pleno equilibrio. También llamada piel eudérmica, no se observa que tenga demasiada grasa ni que esté demasiado seca. A pesar de esto, no debe faltar ningún tipo de cuidado, ya que con el paso del tiempo puede evolucionar a una piel seca.

Tienes piel normal si:

  • es suave al tacto y los poros son muy poco visibles
  • es una piel sin imperfecciones visibles
  • está bien hidratada
  • permite adaptarse a distintas temperaturas y concentraciones de humedad, para combatir agresiones de rayos solares y contaminación.

Piel seca

Las mujeres sufren más de esta condición que los hombres. De hecho, el motivo de un 40 % de las consultas en dermatología se centra en este tipo de piel. Una piel que se ve muy poco “lubricada”.

Este tipo de piel puede perder la humedad a través de la transpiración. El estrés, la actividad física o el calor pueden potenciar este proceso. Como resultado de la falta de sebo, la piel seca no cuenta con las grasas necesarias para poder retener la humedad.

Presentas piel seca si:

  • tu tacto es muy áspero,
  • no sientes una textura “aterciopelada”
  • notas una tez apagada u opaca
  • con manchas rojas incluso en la piel
  • notas tirantez y picor
  • notas rasgos prematuros de envejecimiento como pueden ser líneas de expresión
  • se enrojece facilmente y presenta una falta de flexibilidad

Piel grasa

Es un tipo de piel característica de etapas en pleno cambio hormonal. También, la producción excesiva de sebo se puede dar por determinados fármacos y cosméticos que pueden propiciar este tipo de piel. A veces, el sebo se secreta en exceso cuando tienes muchas glándulas sebáceas. Esto es lo que se denomina como una hipersecreción sebácea. En estos casos, el cabello también puede verse afectado.

En muchas ocasiones aparece acné leve, una cantidad importante de comedones en la cara y con frecuencia en el cuello, los hombros, la espalda y en el pecho. En casos moderados y severos, aparecen pápulas (elevaciones sin cabeza blancas o negras) y pústulas (elevaciones con pus en el centro) y la piel se pone roja e inflamada.

Tienes piel grasa si:

  • presentas muchos puntos negros o “espinillas”
  • observas brillos en todo el rostro
  • tus poros se ven muy dilatados y ensanchados que se llegan a distinguir a simple vista
  • textura irregular, no uniforme

Piel mixta

En este tipo de piel, se alternan localizaciones del rostro más grasientas con otras secas. Es el tipo de piel facial más común.

Tienes piel mixta si:

  • en tu nariz, frente y barbilla presentas zonas brillantes características de piel grasa (en la llamada zona T)
  • en las mejillas y en la sien encuentras textura tosca, una piel seca
  • predominan poros dilatados en el rostro

Piel sensible

Uno de los tipos de piel más complejos y que necesitará de un cuidado exhaustivo. Tendrás que escoger bien los cosméticos ya que puede reaccionar muy fácilmente ante cualquiera de sus componentes. Puede aparecer en cualquier localización de la piel, aunque es en el rostro donde suelen manifestarse más los síntomas. Es importante que acudas a un profesional cuando detectes este tipo de piel, ya que te enseñará a cuidarla y mantenerla sana.

Para algunas personas, la piel sensible es una condición muy compleja de tratar. Cuando las barreras fisiológicas de la piel son muy finas y permiten que penetren agentes externos extraños, es cuando más se produce.

Tienes piel sensible si:

  • notas que se irrita con extremada facilidad al utilizar cosméticos
  • o aparece enrojecimiento, picor o ardor en determinadas localizaciones del rostro
  • aparecen alteraciones ante determinados cambios de temperatura o de clima
  • aparecen lesiones casi de forma espontánea o sin conocer causa alguna

Cuando hablamos de como saber el tipo de piel que tengo, tenemos que observar al milímetro nuestro organismo. La prevención de muchas enfermedades de la piel va a depender del tipo de cuidados que le proporciones. 

Abrir los poros

Este es un paso que mucha gente se olvida, y que sin embargo es fundamental. Abrir los poros permite que tu piel esté preparada para absorber en profundidad el resto de los pasos que vamos a llevar a cabo, sin dañar en lo más mínimo la piel.

La forma más fácil de abrir los poros es calentar en un recipiente agua hasta que hierva, en la que se pueden agregar algunas hierbas como la lavanda o incluso un té. Luego, tapándonos la cabeza con una toalla, nos colocamos cerca del recipiente y dejamos que el vapor que emana vaya abriendo lentamente los poros. No te tortures, con un par de minutos es más que suficiente, pero si quieres puedes permanecer así hasta cinco minutos.

Exfoliación

Este paso es fundamental para eliminar toda la suciedad y células muertas de la piel antes de proseguir con el tratamiento. Existen diversos exfoliantes, dependiendo del tipo de piel unos serán más efectivos que otros. Recuerda que el exfoliante debes colocarlo sobre la piel limpia y con los poros abiertos, haciendo movimientos circulares, con una cierta presión pero sin dañar la piel.

Luego de la exfoliación, si nos gusta quitarnos los granitos y puntos negros, es el único momento permitido. Si lo hacemos en cualquier otro momento, lastimaremos la piel y crearemos más infecciones.

Mascarilla adecuada a tus necesidades

Existen muchas mascarillas para la piel. Podemos encontrar mascarillas que sirven a las necesidades de tu piel: hidratar las pieles secas, eliminar el exceso de aceite en pieles grasas. También hay mascarillas para necesidades específicas, como eliminar las manchas de la piel, cerrar los poros o mascarillas antiarrugas.

Todas las mascarillas se dejan actuar hasta que el producto se seque o en su defecto, unos veinte minutos. Luego se retiran con agua tibia y con mucha suavidad se seca la piel a toquecitos.

Astringente / cerrar poros

Una vez terminada la limpieza, la idea es cerrar los poros para evitar que en ellos entren impurezas. Existen muchas frutas y verduras que permiten cerrar los poros gracias a su jugo: tomate, limón, pepino.

También el té verde, la menta y el vinagre de sidra de manzana son muy útiles. Sino, simplemente llena un recipiente con agua y cubos de hielo, espera a que el agua esté bien fría y enjuaga tu piel.

Hidratante

El último paso es la hidratación: las cremas hidratantes deben utilizarse en el día a día para mantener la humedad en el rostro y así evitar el envejecimiento prematuro, los picores, la resequedad y la tirantez. Aún si tienes la piel grasa o mixta deberás utilizar una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel.

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